La ciencia en la investigación forense

Con motivo del cierre del curso académico, la asociación Benito Mahedero finalizó su programa cultural el día 24 de Mayo con una exitosa conferencia impartida por Mariano Casado Blanco, profesor de medicina forense en la UEx y Jefe del Laboratorio del Instituto de Medicina Legal de Badajoz.

El médico Mariano Casado centró su entretenida charla en la evolución histórica de los métodos de identificaciones médico-forenses, muy populares hoy en día gracias a las series y películas de investigación criminal como CSI, en palabras de Casado “hoy todo el mundo quiere ser forense”.

En España el cuerpo nacional de médicos forenses  existe desde 1852 con la misión de ilustrar y asesorar a la justicia.  La identificación desde el punto de vista policial y medico-legal tiene su origen en el siglo XIX. Anteriormente, la identificación a través de señas de individualización de los delincuentes se basaba por ejemplo en el marcaje con hierro candente,  habitual en el imperio romano y en Francia en el S. XVIII que marcaba a los delincuentes con la Flor de Lis.

En la etapa científico o técnica de la identificación intervienen dos ciencias fundamentales como la antropología y la biología. El sistema antropométrico nació a finales del XIX gracias al francés Alphonse de Bertillon.  Bertillon innovó el sistema de clasificación de los delincuentes, introdujo las fichas policiales y las fotografías en el lugar de los hechos. Las contribuciones de Bertillon a la investigación forense se siguen aplicando hoy desde 1900. Las fichas  creadas por Bertillon constituyen la primera identificación científico–técnica, todavía vigente, fundada en el señalamiento antropométrico, es decir, medidas óseas métricas y cromáticas de partes del cuerpo y en el señalamiento descriptivo, el “retrato hablado”,  la fotografía de frente y perfil donde se perciben las características de la frente, nariz y orejas. Se clasificaba  a las personas en función de las características cromáticas (según el color de la piel, pelo, color de ojos), características morfológicas (la frente, la nariz y las orejas). Bertillon establecía unas medidas para cotejar a las que se sumaban otras características de tipo complementario, subjetivas, como el tono de la voz, forma de caminar, la mirada y otras marcas particulares (lunares, lesiones, cicatrices…).

En 1911, tras el robo de “La Gioconda” en el Louvre se impuso en la investigación criminal la ciencia de la Lofoscopia, es decir, las marcas de las huellas. Hoy sabemos con la Dactiloscopia, que tenemos desde el sexto día de vida intrauterina huellas dactilares permanentes. No hay dos huellas dactilares iguales y gracias a su permanencia e inmutabilidad permiten fácilmente la  identificación.  Este método surgió de la técnica iniciada por el policía William James Herschel en India. Seguidamente, las aportaciones del médico inglés Francis Galton, inventor de la lupa galtiana, del policia argentino Juan Vucetich, creador de la ficha dactilar, y del catedrático de medicina forense Federico Olóriz, han establecido un sistema de clasificación universalmente reconocido. Hoy en día para identificar de manera fehaciente que una huella pertenece a un determinado individuo se cotejan hasta 10 puntos característicos.

Actualmente se suman técnicas modernas que nos permiten detectar huellas no visibles en superficies como papel, madera, casquillo de bala, piel, vidrio, entre otros. Pueden ser visibles e identificables gracias a unas sustancias llamadas reveladores. El profesor Casado terminó su charla con la intervención en la ciencia forense de la genética y la biología, lo que el denominó “la huella genética”.  Esta se aplicó por primera vez en el mundo forense y legal en 1985 gracias a la aportación del genetista Alec Jeffreys en base al estudio de la secuenciación del ADN. Casado subrayó que la identificación de un individuo por su ADN se basa en la comparación de secuencias, se coteja una muestra de ADN con otra, no es posible “sacar el ADN de una persona” como algunos creen. El ADN presenta la ventaja  de que se extrae del  núcleo de cualquier célula del cuerpo humano (pelo, saliva, piel, dientes, huesos desmineralizados…) excepto de los hematíes, que no tienen  núcleo. Sin embargo, Casado alertó de la peligrosidad de su uso no deontológico y de la fácil accesibilidad  de los famosos kits de ADN. En este sentido, Mariano Casado resaltó  la importante labor de la Comisión Nacional para el Uso Forense del ADN, regulada por el Decreto 1977/2008.

Finalmente, el Dr. Mariano Casado concluyó que la ficción policial no corresponde siempre a la realidad, aunque sí es cierto que las series de éxito han beneficiado a la valorización de la profesión de forense. Aún así, sigue habiendo pocos médicos forenses, 16 en la provincia de Badajoz. Son pocos pero, como subraya Mariano Casado, comprometidos gracias a la vocación esencial inherente al médico forense.

 

 

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