Entrevista a Alfonso Jiménez Sánchez. Autor del libro “Destinados por el azar”

Continuamente los medios de comunicación nos hablan de la identificación de cadáveres mediante la huella de ADN, de la clonación de seres vivos, de las disputas sobre los organismos transgénicos, o sobre las esperanzas puestas en la aplicación de los conocimientos del genoma humano y en particular de la terapia génica o de la farmacogenómica, sin que muchas veces se muestren en esas informaciones unas ideas claras comprensibles por el público general.

Todas estas cuestiones se tratan de una manera muy sencilla y clara en el libro “Destinados por el azar” escrito por Alfonso Jiménez Sánchez al que hemos entrevistado para que nos explique por qué y cómo interviene la genética en nuestras vidas.

Continuamente oímos hablar de ADN, de genética, de genes ¿Por qué somos como somos?

Resulta curioso que la primera pregunta que me haces me la pregunté yo mismo en el título de una de las entradas de mi blog (alfoogle.blogspot.com). Ahí tienes una contestación extensa a esta pregunta, pero no es este el lugar extenderse. En breve, somos lo que nuestros genes nos dictan y el ambiente nos influye. En esta balanza genes/ambiente ganan por goleada los genes, ya que el ambiente influye modulando lo que los genes construyen, y si los genes van de torpe, el ambiente puede mejorar o empeorar esa torpeza, pero no hace milagros.

¿Somos iguales genéticamente padres e hijos?

No, nunca. Un hijo lleva una copia de la mitad de los genes paternos y una copia de la mitad de los maternos. Como los genes se expresan por pareja, mientras que en el padre la pareja del gen transmitido al hijo es otro gen paterno, la pareja del mismo gen en el hijo es un gen materno, y cada pareja puede tener funcionamientos diferentes.

 ¿Somos inteligentes, tenemos una inclinación sexual, etc., determinada sólo por una cuestión genética hereditaria o también juega un papel importante el contexto en el que vivimos, nuestra cultura etc..?

Como te decía en la primera respuesta, somos como nos hacen los genes y el ambiente modifica el rasgo sobre la base construida por los genes. Por ambiente se entiende todo lo que no es genético: ambiente intrauterino, alimentación, educación, familia, amigos, cultura y país donde se nace, etc. Esta influencia ambiental puede ser muy ligera, como en la estatura, la masa corporal o el color de la piel, o muy pronunciada, como pasa con la aptitud para el aprendizaje de las ciencias o con la aparición de diabetes temprana. Los estudios más aceptados ponen a la inteligencia casi en el centro de la balanza gen/ambiente. La inclinación heterosexual está determinada totalmente por los genes dado que este rasgo está determinado por una larga sucesión de pasos controlados por los genes que determinan primero nuestro sexo y segundo nuestro cerebro. La pregunta sería ¿está la homosexualidad en los genes? Sobre esto se han hecho algunos estudios en los que al final se ha visto que las conclusiones obtenidas dependían claramente del investigador, por lo que objetivamente se puede decir muy poco. Yo pienso que una conducta tan compleja podría tener sólo una pequeña influencia ambiental, pero en la balanza creo que predominarían claramente la influencia de los genes.

¿Cree que la población es conocedora de la importancia que supuso el descubrimiento de la secuencia del genoma humano y todos los avances que desde entonces se han logrado?

Rotundamente, no. Pero más aún, la inmensa mayoría de las personas no saben siquiera qué es eso del genoma humano. Esta es la razón fundamental de por qué escribí este libro. Creo que saber algo sobre estos temas (ADN, genes, rasgos, enfermedades hereditarias, cómo heredamos lo que tenemos, la clonación, la terapia génica, la farmacogenómica, los organismos transgénicos, la huella de ADN, de dónde venimos, etc.) debe formar parte de nuestra cultura general, pero el conocimiento que de estos temas tiene la mayoría es esencialmente muy bajo o nulo.

 En su libro comenta que a veces las informaciones ofrecidas por los medios de comunicación no son claras y comprensibles. ¿Qué debería conocer el público y no sabe? ¿Cree que se abren debates sobre los que se opina desde la desinformación, por ejemplo productos ecológicos vs transgénicos?

Huy! esta es la madre del cordero. Al público hay que darle más educación y cultura y menos lavado de cerebro (fútbol, toros, televisión). Las estupideces que se dicen sobre ecologismo, transgénicos, clones, etc., se acabarían con una cultura genética básica, pero los medios de comunicación no están por la labor. Yo he tenido la siguiente experiencia. En un periódico de tirada nacional un grupo ecologista decía las consabidas y repetidas necedades sobre los organismos transgénicos. Ese mismo día envié al mismo periódico un breve comentario replicando a lo que decían en nombre de mi autoridad como catedrático de Genética de la universidad española. Este comentario nunca fue publicado. Aquí tienes la causa de la desinformación a la que someten los medios de comunicación al gran público. Esto no es nuevo, ya en 1913 José Ingenieros escribió: “Donde todos pueden hablar, callan los ilustrados; los necios prefieren escuchar a los viles embaucadores. Cuando el ignorante se cree igualado al estudioso, la escala del mérito desaparece en una oprobiosa nivelación de villanía” Esto se aplica perfectamente cien años después; no hemos hecho nada para mejorar la educación.

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