Doctores de la UEx desarrollan con éxito su etapa de investigación postdoctoral en el extranjero

Alicia Rodríguez, José María Carvajal y Mario Estévez son algunos de los embajadores de la ciencia extremeña fuera de España

En la Universidad de Extremadura muchos han sido y son los jóvenes investigadores que han dado el paso fundamental de salir fuera de España para promover su carrera investigadora, favoreciendo así la internacionalización de la universidad.  Una vez finalizada la tesis doctoral “y si tienes claro que la investigación es lo que te gusta y es tu futuro, el paso siguiente es realizar un estancia postdoctoral en un centro extranjero”, comenta Alicia Rodríguez, investigadora en el Centre for Health and Biosciences de la Universidad de Cranfield en el Reino Unido. “Hay que salir, comparar y aprender. Ver, como se suele decir, el “real deal”. Perder no vas a perder nada, todo lo contrario”, afirma José María Carvajal, investigador en Icahn School of Medicine del Hospital Monte Sinai en Nueva York.

La investigadora Alicia Rodríguez lleva 5 meses en la Universidad de Cranfield

La investigadora Alicia Rodríguez lleva 5 meses en la Universidad de Cranfield

Alicia Rodríguez es investigadora del Grupo de Higiene y Seguridad Alimentaria de la Universidad de Extremadura y se encuentra actualmente en la Universidad de Cranfield, gracias a una beca postdoctoral de la  Fundación Alfonso Marín Escudero. Su tesis doctoral en la UEx ha permitido cuantificar, de forma sencilla y en un corto intervalo de tiempo, el número de mohos productores de micotoxinas presentes en los alimentos. Las micotoxinas son compuestos extremadamente tóxicos que provocan efectos crónicos perjudiciales para la salud como cáncer, malformaciones o patologías de tipo neurológico. La implantación de estas técnicas en el control sanitario de la industria alimentaria conlleva importantes ventajas por su sensibilidad y especialmente por la rapidez de resultados. Ahora en Cranfield, Alicia aplica las herramientas que diseñó en la UEx con el objetivo de estudiar las condiciones ambientales de temperatura y humedad relativa que, por ejemplo, en el caso del jamón ibérico pueden favorecer la presencia de mohos productores de micotoxinas.

Alicia ha elegido la Universidad de Cranfield porque el investigador principal, Naresh Magan, “es una eminencia en el campo de la micología”, subraya la investigadora extremeña, aunque añade que “el equipamiento de los laboratorios de su grupo de investigación en la Facultad de Veterinaria no tiene nada que envidiar a los británicos”. Encuentra su experiencia muy enriquecedora en el ámbito personal, “trabajo con personas de distintas culturas, cada uno tiene una forma de pensar, y aportan a mi campo de investigación otros puntos de vista diferentes”, explica Alicia. Lo mismo piensa José María Carvajal, que desde 2009 está en el extranjero  llevando  a cabo su investigación postdoctoral. José María realizó su tesis doctoral en el Grupo de Biología Molecular del Cáncer de la Universidad de Extremadura. Siempre le intereso la Biología Celular y tras finalizar la tesis realizó su primera estancia postdoctoral en Nueva York, en el laboratorio del Profesor Enrique Rodriguez-Boulan, uno de los “padres” de la polaridad celular.

José María Carvajal es investigador en el Icahn- School of Medicine del hospital-Monte Sinai en Nueva York

José María Carvajal es investigador en el Icahn- School of Medicine del hospital-Monte Sinai en Nueva York

En la actualidad, José María trabaja en el departamento de biología del desarrollo y regenerativa dirigido por el profesor Marek Mlodzik en el Icahn School of Medicine del conocido Hospital Monte Sinai, en Nueva York. El objetivo de su investigación es entender cómo las células establecen y mantienen distintas regiones en su membrana plasmática con determinados lípidos y proteínas. Este proceso tan básico se conoce como polaridad celular y es fundamental para nuestro desarrollo desde una célula a un individuo adulto. Fallos en la correcta polaridad celular están relacionados con enfermedades tan dispares como la sordera o el desarrollo de cáncer. Su investigación está siendo financiada por el National Institute of Health de Estados Unidos.

En los últimos 5 años, 1332 investigadores españoles se han beneficiado de las acciones Marie Curie de la Unión Europea que promueven la movilidad internacional. Mario Estévez, tras terminar en 2005 su tesis en la UEx sobre oxidación de lípidos y proteínas en productos cárnicos, obtuvo la beca Marie Curie intracomunitaria, una de las becas de investigación más competitivas, para continuar su carrera en la Universidad de Helsinki en Finlandia. En el equipo de Marina Heinonen, responsable del laboratorio de química de alimentos, Mario pudo desarrollar nuevas técnicas para determinar la oxidación de proteínas, “un campo de trabajo con mucho potencial que pocos grupos de investigación en el  mundo estudian”, explica Mario, y que es necesario porque “estos protocolos evitan las reacciones de oxidación que perjudican la calidad del producto y la salud del consumidor”, continua el investigador extremeño. Hoy, Mario Estévez desarrolla su investigación en el Grupo de Tecnología y Calidad de los Alimentos de la UEx gracias a un contrato Ramón y Cajal de reincorporación de doctores.

La actividad investigadora dentro y fuera de España no presenta diferencias en cuanto a capital humano, aunque sí en recursos económicos disponibles sobre todo de origen privado. También existe una mayor cercanía de la población a la ciencia y de los científicos a la sociedad en general, “hay un acuerdo tácito de unos, entender y de otros, explicar”, explica José María Carvajal.

La organización del trabajo es otro aspecto que destacan los investigadores de su experiencia internacional. Se valora la libertad y autonomía para desarrollar el trabajo de investigación.  “En mi laboratorio en la Universidad de Helsinki, todo el mundo tenía una función específica, cada uno  sabía lo que tiene que hacer y era responsable de ello, aunque esto implique cierta pérdida de flexibilidad. Lo ideal es que todos nos complementemos siempre que cada uno asuma su responsabilidad”, matiza Estevez.

 

Reincorporación del investigador

Según los últimos datos disponibles del Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre recursos humanos en ciencia y tecnología, el 21,2% de los doctores se fue a vivir fuera de España entre los años 2000 y 2009. Los principales motivos que llevaron a estos investigadores a regresar a España fueron, en primer lugar, los factores personales o familiares seguidos de otros motivos profesionales. Por ejemplo, Mario Estévez  tras un periodo de investigación en el extranjero, se ha reincorporado a la Universidad de Extremadura gracias a un contrato del programa Ramón y Cajal, diseñado por el gobierno nacional para recuperar el talento científico en el extranjero.

El Gobierno de Extremadura y la Universidad de Extremadura están diseñando estrategias que permitan a los doctores que han realizado un estancia postdoctoral fuera de España, reincorporarse en el Sistema Extremeño de Ciencia y Tecnología (SECTI), ya sea en la universidad, en los centros tecnológicos o incluso en los departamentos I+D de empresas.

Para  reincorporar el talento a grupos de investigación, institutos universitarios de investigación y centros tecnológicos, “es preciso una política de estabilización que favorezca la contratación de estos doctores por cumplimiento de objetivos”, declara Juan José Córdoba, director de Secretariado de Recursos Humanos del Vicerrectorado de Investigación de la UEx. Los próximos Institutos Universitarios de Investigación previstos para comienzos de 2014 pueden ser uno de los posibles centros de reincorporación de doctores con amplia experiencia investigadora. Estos institutos involucrarán “al menos a 20 doctores que pertenezcan a 3 departamentos universitarios y a 4 áreas de conocimiento diferentes”, aclara Córdoba.

Los estudiantes que estén interesados en la investigación deben tener en cuenta que para progresar en los distintos eslabones de la carrera investigadora se evalúa la producción científica constante y la transferencia de resultados a la sociedad.  “Cada etapa de la carrera investigadora no es un cheque en blanco, es una oportunidad para demostrar que has sabido utilizar la ayuda económica para transferir a la empresa y a la sociedad”, opina Mario Estévez. Los logros en la investigación no vienen  solos, “la constancia es fundamental en la actividad investigadora, que requiere, además, dedicación completa, ilusión y mucha vocación innovadora”, afirma Córdoba. Constancia, vocación, ilusión e innovación son las claves para el éxito en la carrera investigadora, aptitudes personales que necesitan el apoyo de los distintos organismos europeos, nacionales y autonómicos para su consecución.

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